#Editorial Luisito Comunica y el elogio de la estupidez

#Opinión|| Luisito Comunica y el elogio de la estupidez

Seamos claros, Luisito ni estudia, ni conoce, ni se informa. Jean Paul estaría orgulloso se colocarlo como ejemplo, dentro de un tipo especial de estupidez.

Hace tiempo leí una obra del escritor alemán Jean Paul, titulada Elogio de la Estupidez. Buen libro, donde la estupidez es la protagonista en el relato, hablando en primera persona. De entrada, se reconoce como “La gran benefactora de la humanidad”, dado que buena parte de la especie humana ha militado dentro de sus filas. 

El recuerdo de ese libro, llega por conducto de un usuario popular en redes sociales, al que se conoce con el nombre de “Luisito Comunica”. Y la semejanza de este personaje con aquel otro que representa a “la estupidez” en la obra de Jean Paul, me parece justo y exacto.

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La estupidez, en el libro, hace una tipología de las distintas formas que presentan las personas que califican como sus adherentes. Está el que despreocupado de su valor interior, trabaja permanentemente en su imagen externa. Aquel otro que presume su riqueza, sufriendo de una evidente pobreza interna. El intelectual que hace gala de sus premios y galardones, sin ser el pensador profundo que siente ser. La mujer pagada de su belleza, que no ofrece otra cosa que eso; belleza exterior. O el crítico sin profundidad, que desconociendo los temas que trata, piensa que su voz y presencia son suficientes para alcanzar opiniones certeras. 

A esta última clase de militancia en la estupidez, pertenecen las opiniones de Luisito. Se trata de alguien precariamente preparado, que ha tenido éxito en su canal de youtube, en base a la palabra fácil, el rostro agradable y la presencia juvenil (ya no tanto), que atrae a un buen número de seguidores que no buscan otra cosa que pasar un rato divertido. En esa arena, Lusito destaca, al igual que lo hacen otros personajes parecidos. Como lo hizo el Fofo Márquez, antes de la triste experiencia que hoy vive. En ese ambiente, Luisito se mueve como pez en el agua. 

Recientemente, las redes se han lanzado contra el influencer Luisito Comunica, luego de haber criticado a la presidenta SheinbaumPero por alguna circunstancia, desconocida para muchos, Luisito decide que llega la hora de dar un paso al frente y piensa que desde su espacio sobre la intrascendencia cotidiana, puede abordar temas de mayor calado, haciendo crítica y análisis político. La idea central de todo esto, es la monetización que obtiene su cuenta. Ampliar el universo de visitas a su sitio. Incrementar el beneficio económico. 

Y Luisito se planta ante su cámara y micrófono para regalarnos joyas de la estupidez, como las dos siguientes. 

Realiza un video donde hace crítica de la reforma al Poder Judicial, enfrentando los dos puntos de vista existentes en este asunto. Lusito habla en primera persona, tal y como lo hace la estupidez en el libro de Jean Paul y nos dice que hay un grupo que defiende los beneficios de la reforma. El primero defiende el hecho de que la gente votará para elegir a sus jueces. Se intenta desterrar a la corrupción y el nepotismo en ese poder. La justicia llegará a todos y no únicamente a quienes pueden pagar por ella. Hasta ahí todo bien. 

Pero luego, al señalar los puntos en contra que maneja la oposición sobre esta reforma, pone a la vista de todos, como puntos válidos, dos absurdos nacidos de su ignorancia sobre el tema. Señala que se pide un promedio de ocho a los abogados que pretenden convertirse en jueces. Y que si él u otra persona estudiaran derecho en línea, estarían cumpliendo con el requisito básico y podrían acceder al cargo de juez. Además, declara desde el fondo de su ignorancia, que personas con un promedio de ocho, no estarían capacitadas para dictar y aplicar leyes, ya que para eso, mínimamente se debería solicitar una formación a nivel doctorado.

Luisito Comunica en el ojo del huracán por criticar al gobierno federal
Lusito ignora que el promedio de ocho como mínimo en la carrera, debe estar acompañado de años de servicio en el área del derecho en que se pretende participar: laboral, administrativo, penal, constitucional, etc. Que se debe presentar un ensayo donde se demuestre el conocimiento que se tiene sobre la materia. Que hay que pasar por el filtro de un consejo evaluador, que determina si se cumplen o no los requisitos. Y finalmente, que hay un procedimiento de insaculación, donde la suerte decide si se alcanza el cargo o no. 

Pero lo peor es que él piense y declare que los jueces “dictan” leyes. Eso ni el más ignorante opositor a la reforma lo dice. Las leyes las dicta el Constituyente Permanente, el Congreso de la Unión, o los congresos locales, dependiendo de si la ley es constitucional, federal, o local. El Poder Judicial no dicta leyes. Solo las aplica en base a lo que amerita cada caso en lo particular. 

El otro tema que aborda Luisito, es el que se relaciona con su visita al CECOT o Centro de Confinamiento para Terroristas en El Salvador. Luisito dispone de los recursos y relaciones necesarias para ser recibido por el presidente de ese país. Obtiene el permiso para ingresar a la prisión de alta seguridad y desde ahí nos dice que le da miedo la visión de tanto reo peligroso, pero que, al mismo tiempo, se siente seguro al estar rodeado de tanta vigilancia al interior del penal. Le dan pena los jóvenes condenados a tantos años de prisión, pero también cree que el castigo es proporcinal a los delitos y crímenes que cometieron. En ese nadar entre dos aguas, Luisito echa al aire la pregunta de qué pensamos sobre esa prisión, en base a sus dudas, miedos y seguridades. 

Lusito no saca conclusiones propias. No aporta nada nuevo a lo conocido sobre esa cárcel, que es una copia de la de Guantánamo en Cuba, donde los presos carecen de todo derecho humano. Donde estarán recluidos de por vida, sin oportunidad de recibir visitas, salir de una dieta alimenticia básica, suficiente para mantenerlos con vida. Donde se duerme sobre el cemento duro, con la luz encendida las 24 horas del día y donde el hacinamiento es evidente. Esos presos no tienen oportunidad alguna. Si la sentencia sumaria del juez es equivocada, nada hay que hacer. Guantánamo Y el CECOT de Bukele son lo mismo. Salidas rápidas para problemas difíciles.

Por caso Teuchitlán, redes tunden a influencer Luisito Comunica
Jean Paul, nos dice que cada uno tiene libertad de elegir su espacio de estupidez, puesto que se es feliz dentro de ese pequeño universo. Luisito pretende ampliar su mundo, que gravita en el espacio de las redes sociales. Pero al hacerlo deja en evidencia las limitaciones que tiene en su formación y capacidades personales. 

Si en el mundo de la intrascendencia donde se ha movido libremente, es un pequeño dios, con miles de seguidores fieles ¿para qué evidenciar la estupidez que desborda en el análisis político, donde la ignorancia le resalta en la frente? 

Pasar de lo chusco, a temas centrales en la vida del país y del mundo, no es algo que se consiga utilizando los medios y formas fáciles de la comicidad. Ahí está Brozo como muestra. Hace falta estudio. Conocimiento e información. 

Y Luisito ni estudia, ni conoce, ni se informa. Jean Paul estaría orgulloso se colocarlo como ejemplo, dentro de un tipo especial de estupidez.

Malthus Gamba (sinlinea).