POR: Gilberto López y Rivas
El profesor Marcello Musto introduce y edita un incisivo y ineludible libro que con el título De regreso a Marx. Nuevas Lecturas y vigencia en el mundo, publicó Monte Ávila Editores Latinoamericana (Caracas, 2024). La extraordinaria compilación reúne a nada menos que 20 autores de reconocida trayectoria, que en su primera parte escriben sobre las relecturas de Marx, incursionando en temáticas muy significativas y pertinentes para entender los tiempos que vivimos, y en la segunda, en torno a la recepción de Marx en el mundo actual, en la que se hace un recorrido que va de América Latina al mundo anglófono, Francia, Alemania, Italia, Rusia, China, Corea del Sur y Japón.
Musto destaca la trascendencia de Carlos Marx, cuyo pensamiento inspiró los programas y estatutos de todas las organizaciones políticas y sindicales del movimiento obrero, desde Europa hasta China. Sus ideas cambiaron la filosofía, la historia y la economía en forma irreversible. A la par de este innegable impacto, se intenta convertir su teoría en una ideología rígida por la presión del clima cultural de la Europa de fines del siglo XIX, impregnado por el darwinismo, el positivismo y las concepciones sistémicas.
Así, al darle a su pensamiento una forma de manual, “se cayó en considerables distorsiones de su pensamiento complejo, dando lugar a una doctrina esquemática, una interpretación evolucionista elemental empapada en un determinismo económico”. Sostiene que los análisis de Marx, que buscaban delinear los principios dinámicos del capitalismo y describir sus tendencias generales del desarrollo, se trasformaron en leyes históricas universalmente válidas, a partir de las cuales era posible deducir el curso de los acontecimientos hasta en sus detalles específicos.
Por su parte, el marxismo ruso, que en el curso del siglo XX jugó un papel fundamental en la popularización del pensamiento de Marx, siguió esta forma de sistematizar y vulgarizar aún con mayor rigidez. Se le reemplaza por una metodología en la que no hay margen para la contradicción y se supone que las leyes históricas objetivas operan como leyes de la naturaleza, independientemente de la voluntad humana.
Musto refiere a “los regresos a Marx” dada su permanente capacidad para explicar el presente y como instrumento indispensable con el cual entenderlo y transformarlo. Declarado muerto después de la caída del Muro de Berlín, Marx nuevamente se convierte en el centro del interés generalizado. Se desarrolla una nueva necesidad de tomar como referencia su obra –ya sea la crítica de la economía política, las formulaciones sobre la alienación o las páginas brillantes de las polémicas políticas– y ese pensamiento ha continuado ejerciendo una fascinación irresistible para seguidores y opositores. El editor cierra su nota introductoria con una afirmación contundente: “Sin Marx estaríamos condenados a la afasia crítica. Por consiguiente, la causa de la emancipación humana seguirá necesitándolo. Su espectro está destinado a inquietar al mundo y conmover a la humanidad un buen tiempo”.
De manera arbitraria, lo confieso, destaco el capítulo del profesor Kevin B. Anderson, cuyo libro Marx en los Márgenes: Nacionalismo, etnicidad y sociedades no occidentales (Verso 2024, Barcelona) reseñé el año pasado en nuestro diario (https://www.jornada.com.mx/ noticia/2025/11/14/opinion/marx-en-losmargenes). Lo hago porque su escrito, “No sólo el capital y la clase. Marx sobre las sociedades no occidentales, el nacionalismo y la etnicidad”, refiere a temas de interés primordial para las realidades multiétnicas y multiculturales en las que vivimos en las sociedades latinoamericanas y, particularmente, en México.
Anderson considera que hay que regresar a Marx como la fuente principal de la crítica de izquierda a la modernidad capitalista y como fundamento teórico para la superación de la misma. En ese retorno, Anderson responde al tipo de críticas a Marx que provienen de sectores de izquierda progresista y que se centran en las acusaciones de unilinealismo y grand narrative, etnocentrismo y falta de preocupación por la raza, la etnicidad, el género y el nacionalismo, destacando el paso de Marx a posiciones anticolonialistas y a un enfoque más multilineal del desarrollo social, en el que ciertas formas sociales premodernas, especialmente la propiedad comunal, son vistas como elementos esenciales para una forma alternativa y socialista de la modernidad, analizando aspectos de esta evolución en sus trabajos sobre la India, China y Rusia, además de un conjunto de textos en los que examinó la relación de la raza, la etnicidad y el nacionalismo con la revolución, cuestiones sobre las que hace contribuciones importantes y originales.
Anderson aclara cómo Marx teoriza sobre las formas indígenas de resistencia al capital y su necesidad de relacionarse con las clases obreras de sectores más desarrollados tecnológicamente (y viceversa).
Invitación urgente a la lectura de este libro.
A Cuauhtémoc Cárdenas