POR: Héctor M. Magaña
El 12 de octubre de 1949, el escritor mexicano Juan Rulfo escribió a su esposa, Clara Aparicio, lo siguiente sobre la ciudad de Xalapa: “Aquí solamente hay niebla, mucha oscuridad y niebla revuelta con lluvia. Esa llovizna que tú conociste. Por las noches deja de llover agua, pero siguen lloviendo recuerdos dentro del corazón de uno…”.
Rulfo no fue el único que escribió sobre esta ciudad; se sumaron además Rafael Delgado y Carlos Fuentes, pero, quizás, el más emblemático es Sergio Galindo. Galindo es, junto a Sergio Pitol, uno de los autores más mencionados en la capital veracruzana. No es gratuito: el escritor xalapeño es uno de los mayores narradores de la “Atenas veracruzana”. Un ejemplo de ello lo vemos en su novela más conocida, Polvos de arroz, donde el personaje de Camerina Rabasa se mueve en una Xalapa cargada de melancolía y una profunda psicología interna.
Sergio Galindo comenzó su debut literario a los 25 años con el libro de cuentos La máquina vacía (1951). En 1959 publicó su primera obra extensa, La justicia de enero. Sus personajes se distinguen por la introspección, pero también por la pasión y la tragedia sutiles. Él mismo lo mencionó en una entrevista: “Me da más por la tragedia, quizá porque ha sido más próxima a mí o tal vez porque no tengo la vena necesaria para hacer reír, cosa saludable y envidiable. Así, pues, un escritor, un artista, un intelectual sirve para engrandecer al ser humano”.
Al igual que muchos escritores mexicanos de mediados del siglo XX, la obra de Sergio Galindo se vio fuertemente influida por el escritor francés François Mauriac (1885-1970). El autor galo ha sido un referente para figuras como Agustín Yáñez, Carlos Fuentes o Vicente Leñero. Tanto para Galindo como para Mauriac, las luchas de sus personajes son en gran medida psicológicas; sin embargo, a diferencia de Mauriac, en Galindo no hay culpables claros. Sus personajes son víctimas de las debilidades humanas: la vanidad, el deseo, la juventud perdida y el aislamiento social. Mientras Mauriac tomaba la campiña francesa, Galindo capturaba los grandes paisajes veracruzanos (Xalapa, Las Vigas). En obras como El hombre de los hongos, Galindo rozaba a veces lo surreal, con elementos que recuerdan a Cortázar pero sin imitarlo.
En esencia, Sergio Galindo es un referente de la literatura mexicana que no se pierde en corrientes genéricas. No solo escribió sobre Xalapa, sino que creó una ciudad propia a partir de sus palabras: esa Xalapa de niebla, oscuridad y lluvia persistente. Sentó las bases para que la ciudad veracruzana se convirtiese en un faro cultual en el estado y el país con proyectos editoriales y artísticos. Galindo es, en gran medida, un pintor de almas humanas y de paisajes vivos.