EU busca aliado en La Habana para forzar cambio de régimen: NYT
El gobierno de EU ha reforzado su despliegue de recursos de inteligencia en Cuba, enviando espías y agentes a la isla como parte de una estrategia de “máxima presión”; el objetivo, localizar un perfil político similar al de Delcy Rodríguez en Venezuela
El gobierno de los Estados Unidos ha intensificado sus gestiones para identificar y promover a un funcionario cubano, ya sea en activo o retirado, que pueda ser persuadido para asumir la jefatura del gobierno en La Habana, de acuerdo a una nota publicada por el periódico The New York Times.
Esta estrategia, publicó el diario, se desarrolla en un contexto de creciente presión diplomática y económica sobre la isla, la cual enfrenta una crisis energética crítica derivada de lo que se describe como un bloqueo de facto que ha agotado casi por completo los suministros de combustible.
El diario digital Politico publicó el 4 de agosto que el gobierno de los Estados Unidos ha reforzado su despliegue de recursos de inteligencia en Cuba, enviando espías y agentes a la isla como parte de una estrategia de “máxima presión” contra el gobierno de Miguel Díaz-Canel.
Según informes recientes obtenidos por el diario digital, estas maniobras de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) podrían ser el preludio de acciones que oscilan entre el fomento de la subversión interna y una posible incursión militar estadounidense.
La información publicada se da en el contexto de las declaraciones del secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, quien acusó el sábado 1 de agosto al gobierno de Cuba de mantener una red de espionaje e influencia dentro de territorio estadounidense con el objetivo de profundizar las divisiones políticas y sociales del país.
El propio The New York Times publicó el 6 de agosto que la CIA habría creado un grupo operativo secreto dedicado a Cuba, en una nueva estrategia de inteligencia impulsada por la administración de Donald Trump. La unidad busca ampliar el espionaje, las operaciones de influencia y la recopilación de información sobre el gobierno de La Habana, de acuerdo con la investigación.
La creación de esta unidad representa un cambio en la estrategia de Washington hacia el gobierno cubano. En lugar de plantear una intervención militar directa, el nuevo enfoque estaría orientado a fortalecer las operaciones de inteligencia, detectar divisiones dentro del poder cubano y aumentar la presión sobre la cúpula de La Habana.
El modelo de “alteración del régimen”
De acuerdo con informes de funcionarios y exfuncionarios estadounidenses, el plan actual de la administración Trump se define más como una “alteración del régimen” que como un cambio de régimen convencional. El objetivo primordial de las agencias de inteligencia es localizar un perfil político similar al de Delcy Rodríguez, quien asumió la presidencia interina en Venezuela tras la captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses en enero de este año.
En los círculos de poder de Washington, se consideraba a Rodríguez como una figura pragmática capaz de facilitar una transición fluida y de colaborar estrechamente con los intereses estadounidenses. No obstante, los informes de inteligencia actuales sugieren una complejidad mayor en el caso cubano: las agencias de espionaje han concluido que la estructura de poder en Cuba guarda más similitudes con el sistema de Irán que con el de Venezuela.
Desafíos y facciones en pugna
La inteligencia estadounidense advierte que, a diferencia del modelo venezolano, en Cuba existe una escasez de figuras pragmáticas dentro de los altos mandos. Se estima que, ante un eventual derrocamiento del liderazgo actual o una captura de Raúl Castro —quien a sus 95 años conserva una influencia política determinante—, los sectores que podrían emerger para ocupar el vacío de poder representan a las facciones más intransigentes del régimen, de forma análoga a lo ocurrido con los sectores de línea dura en Irán.
Por su parte, el gobierno cubano parece estar impulsando la figura de Oscar Pérez-Oliva Fraga, sobrino nieto de Fidel Castro, como un posible sucesor. Pérez-Oliva ha incrementado su presencia en los medios estatales y ha concedido entrevistas a la prensa internacional. Sin embargo, para Washington, esta opción resulta inaceptable. En su lugar, el gobierno estadounidense ha mostrado apertura hacia otros perfiles, como el de Raúl G. Rodríguez Castro, conocido como “El Cangrejo” y nieto de Raúl Castro, o el actual ministro del Interior, Lázaro Alberto Álvarez Casas. Se ha confirmado que el director de la CIA, John Ratcliffe, mantuvo reuniones con ambos durante una visita reciente a la isla.
A cambio, Washington ha ofrecido incentivos que abarcan el aumento de la ayuda humanitaria y la relajación de las sanciones económicas. Sin embargo, el actual gobierno de Miguel Díaz-Canel no ha mostrado disposición para aceptar tales concesiones, a pesar de haber anunciado reformas económicas internas que permiten una mayor actividad privada, medidas que Estados Unidos considera insuficientes.
Acciones operativas y medidas defensivas
Como señal de la seriedad de estos planes, la CIA ha establecido formalmente un grupo de trabajo secreto dedicado exclusivamente a Cuba. Paralelamente, el Departamento de Justicia ha presentado una acusación formal contra Raúl Castro, un procedimiento similar al utilizado para justificar la operación contra el expresidente venezolano Nicolás Maduro.
Ante este escenario, el gobierno de La Habana ha implementado medidas de defensa adicionales para proteger a sus líderes y dificultar posibles incursiones de fuerzas especiales estadounidenses. Mientras tanto, la situación en la isla sigue deteriorándose bajo el bloqueo, con establecimientos comerciales y restaurantes en la capital operando únicamente con energía de baterías. (LA SILLA ROTA).